Segunda temporada de El juego del calamar: lo mejor y lo peor
Segunda temporada de El juego del calamar: lo mejor y lo peor
Analizamos lo mejor y lo peor de la segunda temporada de El juego del calamar, la gran apuesta de Netflix para la recta final de 2024.
El Juego del Calamar ha regresado a Netflix tres años después del estreno de la primera temporada y tras haber llegado a alcanzar el honor de ser la serie más vista de la plataforma. Tres años en los que hemos podido ver todo tipo de merchandasing, parte del cual ha ido destinado a niños para horror de muchos, y hasta un programa de televisión en el que los concursantes simulaban estar en el macabro juego de la serie. La expectativa para ver la segunda temporada era enorme en todo el mundo, hasta el punto de que Netflix fio en su estreno un aumento notable de suscripciones en la recta final del año 2024.
Y Netflix cumplió lo prometido… en parte. La segunda parte de El juego del calamar es tan violenta como la primera, mantiene la estética macabra de mezclar elementos infantiles con acciones sangrientas y presenta un elenco de personajes a través de los cuales el espectador se da de bruces con lo mejor y lo peor del ser humano. Todos estos elementos ya estaban en la primera temporada, y sin duda contribuyeron a enamorar al público, pero en esta segunda no bastan para mantener el mismo nivel. Si en la primera, su creador Hwang Dong-hyeok, sorprendió a todos por la originalidad de la propuesta, en esta segunda nos da más de lo mismo pero a ritmo más lento y con la constante sensación de que todo está estudiado, de que ha perdido frescura.
Mientras la primera temporada costó de nueve episodios, esta segunda tiene solo siete. Porque, y esta es una de las cosas que más se está criticando a Netflix, no estamos realmente ante una temporada completa, sino ante la primera mitad de una. No esperes, por tanto, llegar hasta el final de la historia: tendrás que esperar hasta mediados de 2025, momento en el que se estrenará la tercera y última parte de El juego del calamar.
A continuación, analizamos lo que más y lo que menos nos ha gustado de esta segunda temporada de El juego del calamar. Análisis que haremos CON SPOLIERS, de modo que si aún no has visto la serie es probable que no quieras seguir leyendo hasta después de haber disfrutado de esta segunda entrega de episodios. Ya os adelantamos que hay más cosas negativas que positivas…
LO QUE SÍ NOS HA GUSTADO DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE EL JUEGO DEL CALAMAR
1- Los juegos mantienen su esencia y su originalidad. Son tres juegos los que llegamos a ver en esta edición de El juego del calamar, sin contar el macabro piedra, papel, tijera menos una en el que se enzarzan dos personajes amenazados de muerte. El primero no podía faltar ya que se ha convertido en una de las imágenes icónicas de la serie: ese escondite inglés que en Corea se llama luz roja, luz verde y que tiene como principal protagonista a una enorme muñeca dotada de un sensor de movimiento. En segundo lugar, cinco juegos en una misma prueba, algunos de los cuales ya habíamos visto y otros totalmente nuevos para el espectador occidental. El tercero, una macabra prueba de las sillas en la que cuando se apaga la música los participantes deben reunirse en grupos de un determinado número. Aunque en la primera prueba no hay sorpresa ninguna, en las otras dos sí encontramos la esencia macabra de la primera temporada, especialmente en el momento de mezclar la música del tercer juego con los disparos de los guardianes. ¿Nos habría gustado ver los seis juegos completos? Sin duda. Pero para eso habrá que esperar a la tercera temporada.
2- Nuevos personajes capaces de interesar al público. En esta segunda temporada nos encontramos con todo un nuevo elenco de participantes, cada uno con su propia idiosincrasia y su historia. Junto a Seong Gi-hun, protagonista de la primera temporada, tenemos a: Myung-gi, un influencer de inversiones que arrastró a la ruina a miles de personas con sus consejos sobre criptomonedas; Dae-ho, un supuesto militar de carácter afable e inocente; Gyeong-seok, padre de una niña enferma de leucemia, y así hasta llegar a un número considerable de personajes recurrentes con sus propias historias. Algunos de ellos son un reflejo de la sociedad coreana y su evolución en los últimos tiempos: un criptobro sin escrúpulos, un rapero violento influido por la cultura norteamericana, una mujer transexual, un perdedor derrotado por su ludopatía…
3- Un jugador número 001 más que interesante. Si en la primera temporada nos encontrábamos con un anciano de apariencia desvalida y actitud despreocupada encarnando al jugador con el número 001, en esta ocasión tenemos a Hwang In-ho, que con un estilo totalmente diferente cubre el vacío dejado por el anciano. De este personaje supimos en la primera temporada que es el hermano de Hwang Jun-ho, al que todos daban por muerto pero que de algún modo acabó convirtiéndose en uno de los responsables de los juegos. En esta segunda temporada conseguimos más datos: su mujer murió por una enfermedad y él desapareció tiempo después. Al verle en acción deducimos que tiene algún tipo de entrenamiento en combate, ya que se muestra hábil con las armas de fuego y con la lucha cuerpo a cuerpo. Con este personaje encontramos una de las escasas sorpresas de la trama, ya que por momentos llegamos a dudar de sus intenciones y a pensar que realmente está desarrollando algún afecto por sus compañeros. Por supuesto, todo se trunca en el último episodio, cuando vuelve a recuperar su rol inicial cubierto con la máscara negra.
4- Una nueva regla que puede cambiarlo todo. En la primera temporada veíamos unos juegos en los que los participantes tenían la opción de retirarse si así lo decidía la mayoría, regresando a sus casas sin dinero, pero con vida. En esta nueva edición de los juegos se ofrece a los jugadores la opción de repartirse el premio acumulado en caso de decidir marcharse a casa. Aunque en un primer momento esto parece como una salida segura, sirve a los guionistas para explorar en una de las facetas más oscuras del alma humana: la codicia. Una vez tras otra, la mayoría de jugadores deciden seguir acumulando dinero en lugar de coger la cifra que ya se les ofrece y regresar a casa. Una variable que sin duda ha añadido interés a la competición.

LO QUE NO NOS HA GUSTADO DE LA SEGUNDA TEMPORADA DE EL JUEGO DEL CALAMAR
1- No nos ha gustado nada que Netflix nos haya engañado ofreciendo una segunda temporada en la que todos esperábamos ver unos juegos completos que finalmente se quedan a la mitad. Esta segunda temporada no tiene un cierre: el final del último episodio bien podría haber sido el de cualquiera de los anteriores. Sí, es cierto que el mercado manda y que de no haberlo hecho así es probable que muchos espectadores se hubieran bajado del carro aquí y no hubieran querido ver la tercera… pero esto no deja de ser jugar sucio.
2- Tramas y giros previsibles. Que el capitán del barco tendría alguna relación con lo que ocurría en la isla se huele desde el principio de la serie. Que Dae-Ho tiene de marine lo mismo que de cantaor de flamenco es más que esperable. Lo mismo pasa con lo que van a votar cada uno de los personajes en el momento de decidir si siguen en los juegos o se marchan a casa o con la traición final de Hwang In-ho. Esta segunda temporada desde luego no brilla por su capacidad para sorprender al espectador: todo lo que ocurre, lo vemos venir.
3- La trama de fuera de la isla se torna innecesaria y aburrida. Esto es algo que también pasaba en la primera temporada: aquí hemos venido a ver los juegos, no a seguir a un grupo de mercenarios armados brincar de isla en isla. Todo apunta a que esta trama tendrá un peso considerable en la tercera temporada, pero en esta trama central nos resulta pesada y nos da ganas de pasarla hasta llegar a lo bueno.
4- La trama tarda demasiado en arrancar. Cuando regresamos a la isla y comienzan los juegos estamos ya en el tercer episodio, y hay que pensar que en una serie de solo siete capítulos esto supone una espera muy larga. Sí, sin duda había que enlazar estos segundos juegos con la situación en la que se quedaba Seong Gi-hun al final de la primera, pero todo esto podría haberse contado en un único episodio, sin necesidad de alargarlo tanto.
5- A diferencia de la primera temporada, los personajes apenas tienen trasfondo. En la primera temporada veíamos a la mayoría de los personajes en sus vidas fuera de los juegos, sus motivaciones y sus sufrimientos. En esta segunda temporada los personajes solo se nos esbozan, nunca los llegamos a ver en su vida anterior, y todo lo que sabemos es porque ellos mismos se lo narran a otros personajes, un recurso de guionista pobre. Resultado: aunque son personajes interesantes, no llegamos a empatizar del todo con ellos y cuando llega el momento de verles enfrentarse a la muerte nos genera una cierta indiferencia.
6- La trama del tráfico de órganos tampoco aporta nada nuevo. Esta fue una de las sorpresas de la primera temporada y una excusa para llevarnos hasta la vida de los guardianes y sus corruptelas internas. En esta segunda temporada, sin embargo, solo nos sirve para seguir los pasos a No-eul, la guardiana que remata a los heridos para evitar que se les extraigan los órganos estando todavía vivos. Roba tiempo y no aporta mucho, y esto en solo siete episodios es un lastre demasiado pesado.
Esta es nuestra opinión acerca de la segunda temporada de El juego del calamar. Tendremos que esperar a la tercera temporada, que se estrenará en 2025, para averiguar si algunos de los problemas que encontramos aquí se convierten en elementos justificables por un final digno.
¿Qué te ha parecido a ti esta segunda temporada de El juego del calamar? Deja tu opinión en los comentarios.
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